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¡Zapata Vive!: La verdad sobre la vida de Orlando Zapata Tamayo, prisionero político cubano asesinado por el régimen de Raúl Castro
06/07/2010 | Reina Luisa Tamayo Danger


Por Reina Luisa Tamayo Danger, madre de Orlando Zapata Tamayo, desde Banes, Holguín.

Mucho se ha hablado en los medios oficiales de Cuba de mi hijo, el joven negro Orlando Zapata Tamayo. Se ha mentido mucho, y se ha dicho que mi hijo era un criminal, y que no lo dejaron morir. La verdad es que a mi hijo lo asesinaron, que a mi hijo lo dejaron morir en una huelga de hambre por exigir sus derechos, y por defender la libertad de su pueblo. Hoy quiero contar quién fue Orlando Zapata Tamayo, defensor de los derechos humanos y mi hijo querido.


Orlando Zapata Tamayo nació el 15 de mayo de 1967, natural de Santiago de Cuba. Hizo su niñez en Santiago de Cuba y Antilla provincia de Holguín, donde cursó sus estudios hasta noveno grado. Siempre fue de poco hablar pero de un gran corazón hacia su familia y a todos aquellos que lo trataron, dando lo mejor de él al prójimo.


Compitió en boxeo en competencias provinciales en la categoría 14-16 años, ganando primeros lugares y mejor combate. Luego inició su vida laboral graduándose de albañil con conocimientos elementales de carpintero y plomero, lo que le permitió trabajar en dichas calificaciones, obteniendo distinciones en varias oportunidades de mejor trabajador en contingentes en La Habana.


Con su dinero, aunque le planteaban ganar una suma, cuando terminaba la obra recibía menos cantidad. Producto a los engaños, se desvinculó iniciando su trabajo por cuenta propia para subsistir. Fue multado en reiteradas oportunidades por tener su dirección inscrita en un lugar diferente al que vivía. A través de la fuente de trabajo que conseguía fue como contactó la oposición, fundando una peña disidente en el Parque Central de La Habana con el activista Henry Saumell y otros. También trabajó en el Proyecto Varela. Fue miembro del Movimiento Alternativa Republicana y el Partido 30 de Noviembre, con las cuales hubo una activa lucha pacífica en contra del régimen de los Castro. Esto lo llevó a ser detenido en varias oportunidades.


Zapata cayó en prisión el 6 de diciembre del 2002 en el barrio de Lawton en La Habana, cuando intentaba participar en una reunión con Oscar Elías Biscet en la Fundación Lawton. Después de 3 meses fue puesto en libertad sin juicio. Al iniciar el ayuno con Marta Beatriz Roque y otros activistas en protesta por haber encarcelado a varios activistas, entre ellos Biscet, es arrestado durante la redada de la Primavera Negra del 2003. Las autoridades del régimen le celebraron un juicio sumario y le realizaron un juicio por el primer arresto, y fue sancionado a tres años de privación de libertad con internamiento por resistencia, desobediencia y escándalo público por su postura contestataria al régimen.


En total fue sentenciado a 57 años con 6 meses, siempre manteniéndose plantado y alimentándose sólo de lo que sus familiares le llevaban. Sólo recibía en prisión agua, durmiendo en el piso, con el avituallamiento de su casa. Su trayectoria por las distintas prisiones fue de objeto de maltratos físicos y psicológicos, dejando huellas en su cuerpo. Fue operado de un hematoma en la cabeza producto de un golpe por presos comunes que los carceleros le tiraban en su celda tapiada y aislada, de máxima seguridad. Las prisiones por las cuales transitó fueron Cien y Aldaboz, Villa Maristas, Quivicán, Guanajay, Taco Taco, la Prisión Provincial de Holguín, Cuba Sí, Kilo 8, y Combinado del Este en La Habana.


En Holguín, las últimas golpizas con intención de acabar con su vida fueron el 29 de agosto, 24 de septiembre, y 26 de octubre de 2010. En reclamo de sus derechos realizó huelgas en intervalos por espacio de un año y 6 meses, sólo tomando agua. El era pelado y afeitado por la fuerza. Nunca usó ropa de preso común. Encontrándose en la Prisión Provincial de Holguín, la Seguridad del Estado le tomó muchos videos.


Lo mandaron para Kilo 8, prisión de mayor seguridad en Camagüey, donde a su arribo le robaron sus alimentos para obligarlo a consumir la comida del penal y obligarlo a vestir de preso común, cuando él vestía de blanco en todas las prisiones que transitó.


Zapata se declaró en huelga de hambre por última vez reclamando sus derechos como preso político. Estuvo un mes y tres días en el piso. Le negaron el agua por 18 días para que se desplantara, lo que le ocasionó dos paros cardíacos en la propia prisión. Posteriormente lo trasladaron hasta la Sala de Penados del Hospital Amalia Simoni, momento en que sus familiares pudieron verlo. Solamente le permitían una sola botella de agua y no las que él deseaba tomar.


Fue trasladado a una sala de terapia inventada sólo para él con militares armados, proporcionándole todo esto una demora que causó que su estado de salud fuera agravándose. Teniendo que ser trasladado para el hospital de la Prisión Combinado del Este, siguió agravándose su salud hasta llegar a un estado crítico. Las autoridades sabían que la meta era su asesinato, era eliminarlo. Lo trasladaron para el Hospital Hermanos Ameijeiras donde murió el día 23 de febrero a las 3:30 de la tarde, aproximadamente.


Nosotros, los familiares y amigos de Zapata hemos sufrido mucha represión después de su muerte. Mi hijo murió por sus ideas de libertad. Hemos sido atacados por grupos de personas organizados por la Seguridad del Estado, y nos quieren impedir que salgamos los domingos y que caminemos después de la misa hacia el cementerio. La tumba de mi hijo fue profanada por ellos, los policías. Los hermanos Castro nos tratan de intimidar, pero lo que ellos no saben es que esta familia nunca ha tenido miedo, nunca se ha arrodillado ante nadie, y hoy con más valor, dignidad y principios, seguimos las ideas y palabras de Orlando Zapata Tamayo, el cual fue asesinado y torturado y al que le quitaron el agua por 18 días para acabar con él. Pero a mi hijo no lo pudieron doblegar nunca, nunca se arrodilló ante la dictadura, nunca claudicó y prefirió morir antes que arrodillarse. Por eso decimos: Zapata vive, lo gritamos en las calles, lo gritamos donde quiera que estamos. Zapata vive en nuestros corazones, su ejemplo guiará al pueblo cubano en su lucha por la libertad.


 

 

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